Reparación de goteras en tejados

Reparación de goteras en tejados

Los niños hacen muchas preguntas. Según van creciendo las preguntas cambian y las respuestas que hasta hace poco funcionaban ya no sirven, quieren más explicaciones, quieren saber más. Aún después de haberlas respondido, muchas veces nos encontramos con otra pregunta más que casi siempre es la misma «¿por qué?».  Es bueno que hagan preguntas (aunque a veces puedan exasperarnos, al final del artículo os explicaré un chiste que va acorde con lo comentado), es la forma que tienen de aprender.

Y según nos hacemos adultos, seguimos preguntando. Como llegar a un sitio, como era la receta de nuestra madre, como utilizo cierta herramienta… Preguntar es bueno y debemos seguir haciéndolo. Hay muchas ocasiones en las que las preguntas nos ayudan a ahorrarnos dinero y a solucionar problemas de obras en casa eligiendo bien la empresa a contratar. Imaginaros que queremos arreglar una gotera en el tejado. La reparación de goteras en tejados es algo bastante delicado. Hay empresas que son expertas en la reparación de goteras en tejados y saben cómo actuar. No está de más que hagamos preguntas a estas empresas tales como, ¿cuál es el problema del tejado?¿Qué materiales se van a utilizar?¿Cuánto tiempo tardarán las obras?¿qué podemos hacer para minimizar los riesgos y que no vuelva a ocurrir? Las respuestas que nos den los profesionales de esas empresas nos ayudarán a identificar si realmente esa empresa experta en reparación de goteras en tejados es la más adecuada para nuestras necesidades.

Este es un simple ejemplo que nos ayuda a entender la importancia de las preguntas, usémoslas bien.

Ahí va el chiste que os había prometido: Un padre y un hijo van paseando por la calle y se cruzan con una chica que está de muy bien ver. El padre exclama: «Madre mía que culo». El niño le pregunta: «¿Qué has dicho?». El padre, un poco avergonzado dice: «Nada hijo, he dicho búho». Hijo: «¿Qué es un búho?». Padre: «Pues un ave con unos ojos muy grandes». Hijo: «¿Hay búhas?». Padre: «Sí hijo, hay búas». Hijo: «¿Cómo son las búhas?». Padre (ya un poco cansado): «Pues como los búhos». Hijo: «Papá, papá, papá, ¿tienen buhitos?». El padre ya casi fuera de sí responde: «Culo hijo, he dicho culo».

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